– Aves –
Y entonces me preguntó «¿Qué tipo de pájaros son?», Yo reí y conteste: son ese tipo de pájaros que vuelan. Aquí, en la sombra de esta imagen están volando; son ése tipo de pájaros. Sonreí.
Héctor Moreno
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Gracias querido lector. Siempre gracias.
Etiqueta: music
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– Microcuento –
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– Los bobos –
Doña Peinada mira a sus bobos y al pasillo que se extiende infinito en el costado del colosal conquistador. De vivir, sus bobos le estarían viendo por igual, tan atentos sobre su cama de estraza se amontonan para mediar el frío de sus cuerpos fritos al aceite, «quince pesitos, están muy buenos», anuncia su yerta mercancía.

Cuetzalan, Puebla, México ©2021 Arriba se acumula una nube pesada y blanca, nadie se detiene a su anuncio, Doña Peinada dibuja la más bella sonrisa; un glifo bello y prehispánico combinado con la suave esperanza de un tiempo diferente.
Ahora le miro yo, ella sigue con sus bobos, se percata de mi presencia, me lanza su oferta pronunciada por años, me regala su bella sonrisa, nos miran charlar sus bobos, ése singular pececillo de esta tierra mágica. La nube de entonces nos rocía con blandos salpicones dulces como el río, viejo hogar de los bobos que siguen mirándonos.
Con profundo amor para la señora Peinada, que deseo sinceramente vea la siembra que dejó en mi corazón. Que venda todos sus bobos todos los días.
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– Hueca –
«Me voy lejos
a lejanas tierras…
sí, corazón»
Hace poco tuve el privilegio de escuchar música, de la que -incluso- no sabía de su existencia. Música de mi país, México. La canción: «Huecanias». Una canción de despedida, con un toque melancólico, con hondo pesar por la distancia que que prolonga un suspiro al aire, «donde yo pueda llorar mi desventura«.
Todo sucede gracias a «Colectivo el Cerrojo» en la ciudad de México, con quienes tengo el placer de colaborar en su taller de «Canciones tradicionales en luenguas originarias». Suena el Nahuatl en una voz virgen que tal vez ya haya pasado alguna temprana pena; música al alcance del corazón.
Comparto con alegría una «transcripción» o mejor dicho, una «aproximación» del canto de Zenaida Vargas, pues su esencia en sí es libre como el canto de las aves.
Espero sea de utilidad para aquellos compañeros músicos, quienes deseen reinterpretar esta conmovedora melodía, y sea de aprecio para el público en general.
Muchas gracias por la lectura y por esos oídos inquietos, quienes dan significado a este espacio sonoro.

– Crisis –
» Casi me encuentro en un sueño,
pierdo la sensación de pisar el suelo.
Mi pecho se encoje hasta ser como un ojo,
se me va la voz.
Poco a poco mi cuerpo es invadido
por un ejército de hormígas…
Todo se hace negro.«
Es justo ése momento en que sufrí mi primer ataque de pánico; el diagnóstico: «una crisis conversiva». Y qué podía ser esto que experimentaba tan terriblemente «doliente», extraño y onírico hasta cierto punto.
La primera vez que lo experimenté, tuve un sinfín de padecimientos, que poco o nada tenían que ver entre sí. Mi cuerpo entró en un estado inquieto y casi que mortuorio.
» ¡Siento ahogarme!
– ‘Tranquilo, tranquilo – pronuncian.
Mi corazón baila doliente y aterrado: ¡Tengo miedo!
Agua inexistente cae sobre mi cabeza.
– ‘Respira, respira’»
En el peor momento de mi crisis, mis brazos y mi boca se paralizaron. No podía hablar, moverme, y sí, el aire me «faltaba». Es una experiencia difícil, y más difícil es creer que proviene de la mente, que uno mismo es quién bloquea su propio cuerpo, su sistema nervioso… Todo es muy raro en verdad.
«Lloro, el espejo me presenta un reflejo amarillo, nublado.
– ‘Inhala’ –
Desaparece.
Me voy con él…»
Al final, un poco de pastillas y mucho ejercicio mejoraron mis malestares.
Hace ya casi nueve años de esa experiencia de miedo y aún recuerdo cada detalle que miraban mis ojos y que sentía mi cuerpo, algo que no logro entender sobre el cerebro humano y las emociones: siempre quedaré maravillado de la mente.
Muchas gracias querido lector por dar vida a este espacio. Y tú ¿has tenido la mala pasada de alguno de estos padecimientos?
Bellos días y gracias, siempre.
– Las Diez –

El lugar que habito tiene un extraño ritual, ahí, en la iglesia de mi localidad, se acostumbra tocar con campanas falsas (grabadas y reproducidas en altavoces) las horas del día. La hora final son las 22h «la hora marcada», el toque de queda. Siempre, previo a la marcación, anteceden cuatro sonidos de campana diferentes a los de las campanas principales, como para llamar la atención del escucha. Cada una equivale a 15 minutos, así que con cuatro campanadas, terminamos la hora anterior y anunciamos la nueva. Después de ello, se escucha con claridad el sonido de las campanas principales, y es ahí cuando comienza la cuenta. «Cuatro para iniciar, las demás marcan la hora».
No te pierdas bajo el sol, escucha bien la hora.
Take 1: REC.
Quiero saludar cordialmente a todos aquellos que se detengan por aquí y den un vistazo al trabajo que realizo y el que me apasiona. Mi nombre es Héctor Moreno y soy la persona detrás de Disonancias Music. Me dedico a la enseñanza musical y principalmente a la experimentación compositiva y a los «paisajes sonoros».
La razón de generar este espacio es compartir todo aquello que nos conduzca al sonido y experimentarlo de manera, meramente musical, y de manera sensorial, abriendo un espacio a la meditación sobre lo que uno escucha, ve, leé, etc. Así bien, podemos hallar en futuras entradas, espacios completamente musicales, como fotográficos, con tintes de un «sonido visual» que yace en la imagen, que se esconde en un recuerdo que nos habla del tiempo y de lo que ahí se generaba, ondas que sonaban, que se escuchaban. Narración, música, espacios sonoros, ruido y un sinfín de -tal vez- «sinsentidos», cubrirán cada una de las entradas futuras, esperando logren resonar en cada uno y generen un puñado de pensamientos prestos a ser escuchados.
Sean todos bienvenidos y disfruten de este espacio, un eco de voces que dan sentido al mundo.